Si escuchas hablar de astrología un rato, tarde o temprano oirás: "Es porque Mercurio está retrógrado". Es la frase a la que la gente recurre cuando los mensajes se cruzan, los planes se caen y las máquinas se portan mal. Pero ¿qué es exactamente Mercurio retrógrado, y de verdad sacude nuestra vida diaria? Despeja el malentendido y mira con calma, y aparece una historia más interesante.
Primero, astronómicamente, Mercurio nunca gira hacia atrás. Todo planeta orbita el Sol en una sola dirección. "Retrógrado" es puramente una ilusión óptica vista desde la Tierra. Como Mercurio orbita más rápido por el carril interior que la Tierra, cuando la Tierra lo adelanta, Mercurio parece deslizarse brevemente hacia atrás contra el cielo nocturno, igual que un auto que rebasas en la autopista parece retroceder. Este retroceso aparente ocurre tres o cuatro veces al año, durando unas tres semanas cada vez.
En astrología, se sostiene que Mercurio rige la comunicación, el lenguaje, los viajes, los contratos y la información. Así que durante el tramo en que parece moverse hacia atrás, desde antiguo se ha dicho que tienden a formarse nudos en estas áreas: los mensajes engendran malentendidos, los horarios se enredan y te descubres releyendo un documento que ya firmaste. Conviene decir con claridad, no obstante, que esto no es un vínculo causal probado por la ciencia, sino una lectura simbólica acumulada a lo largo de muchas edades.
Lo interesante es la actitud que uno adopta ante esta temporada. La astrología ve a Mercurio retrógrado menos como un "mal momento" que como un "momento para mirar atrás". Se sostiene que conviene a los asuntos con el prefijo re-: revisar, rehacer, reconectar, reposar. En vez de lanzarse a un nuevo contrato, se vuelve un buen tramo para comprobar lo que ya tienes, enviar saludo a un vínculo que enmudeció y terminar el orden que habías aplazado.
Al final, cómo usamos Mercurio retrógrado depende de nosotros. El movimiento de un planeta no causa los errores; si lo tomamos en cambio como una señal amable para confirmar las cosas un compás más despacio de lo habitual, eso basta. El pequeño hábito de leer una vez más antes de enviar, de revisar la ruta una vez más antes de partir, es lo que nos protege en cualquier temporada. FortuneLeaf comparte tales fenómenos astronómicos como historias interesantes, pero te animamos a tomarlos no como motivo de miedo, sino como ocasión de revisión serena.
Una nota más: el retrógrado no es asunto solo de Mercurio. Venus y Marte, e incluso planetas lejanos como Júpiter y Saturno, parecen volverse retrógrados en sus propios ciclos, y lo que simbolizan difiere según el dominio que cada uno gobierna. Durante el retrógrado de Venus, que gobierna el amor y los valores, conviene mirar atrás hacia vínculos pasados o hábitos de consumo; durante el retrógrado de Marte, que gobierna la acción y el impulso, se considera más apropiado afinar tu estrategia que forzar una tarea hacia adelante. También se transmiten algunos consejos prácticos para pasar con sabiduría un Mercurio retrógrado: pospón un poco, si puedes, un nuevo contrato o una compra grande; relee un mensaje una vez más antes de enviarlo; deja margen en los planes de viaje; y respalda con antelación los archivos importantes. Sobre todo, esta temporada es un momento maravilloso para enviar saludo a un vínculo que enmudeció, o para terminar la escritura y el trabajo que habías aplazado. Cuando cabalgas la veta del ritmo de los astros en vez de luchar contra él, hasta un retrógrado se vuelve una temporada amable para poner orden en tu vida.
Una cosa por añadir: el retrógrado de Mercurio no es en realidad que Mercurio gire hacia atrás. Como la Tierra y Mercurio rodean el Sol a velocidades distintas, en el tramo en que el veloz Mercurio adelanta a la Tierra solo parece deslizarse hacia atrás un tiempo: una especie de ilusión óptica. Es muy parecido a dos trenes que corren lado a lado: cuando uno se adelanta, el más lento parece retroceder. Estos retrógrados ocurren tres o cuatro veces al año, y cada uno dura unas tres semanas. La astrología ha leído este periodo como una señal para poner un poco más de cuidado en la comunicación, los contratos y los aparatos, porque a Mercurio se lo tenía por regente del habla, el pensamiento y los viajes. Pero esto no es en absoluto un presagio de infortunio que temer. Más bien basta con recibirlo como una temporada serena, apta para las revisiones y el orden que has ido aplazando. Lee una vez más antes de enviar, guarda de antemano los archivos importantes y deja un poco de holgura en tu agenda. Esos pequeños hábitos bastan para que la temporada retrógrada pase mucho más suave.