✦ FortuneLeaf

Vida y Suerte

Feng shui: cómo el espacio nos moldea — la energía del hogar y el escritorio

Feng shui (風水) significa, muy literalmente, viento y agua. Es una sabiduría del espacio llevada durante varios miles de años en Asia oriental: asienta tu vida donde permanezca un buen viento y serpentee agua clara, y también las personas se vuelven serenas y prosperan. A menudo lo recordamos solo como charla de tumbas auspiciosas, pero el corazón del feng shui está mucho más cerca. Su núcleo es una intuición: que el espacio que habitamos moldea sin cesar nuestro cuerpo y nuestra mente.

El punto de partida del feng shui es el "flujo del qi". La energía que entra en un hogar debería circular con suavidad, sin bloqueo, y luego reposar. Una entrada desordenada, se dice, enturbia la energía que entra, y un pasillo bloqueado con objetos corta el flujo. Trasladado al lenguaje de hoy, esto es bastante razonable: un espacio desordenado dispersa la mirada y alimenta el estrés inconsciente, mientras que un espacio ordenado favorece la concentración y la calma, un hecho que la psicología ambiental ha confirmado una y otra vez. La "energía enturbiada" de la que hablaba el feng shui se parece al agobio que nosotros mismos sentimos.

Así que las recetas básicas del feng shui son inesperadamente simples. Primero, mantén la entrada luminosa y limpia: es la primera impresión del hogar y la boca por la que la energía entra y sale. Segundo, coloca la cama donde la puerta sea visible pero no en línea recta frente a ella, para dar sensación de seguridad. Tercero, pon el escritorio de espaldas a una pared y de cara a la puerta, lo que favorece la seguridad psicológica y la concentración; esto roza el hecho de que una persona se siente instintivamente inquieta cuando su espalda queda expuesta. Cuarto, deja pasar la luz y el aire, y no pospongas retirar plantas marchitas o cosas rotas.

La charla de color y dirección es otra rama del feng shui. Se sostiene que la energía azul del este fomenta el crecimiento y los inicios, y la energía roja del sur el honor y la vitalidad, de modo que se recomienda una luz serena para un estudio y colores cálidos para un espacio activo. Sin embargo, doblar tu hogar hacia la incomodidad por seguir reglas no es la verdadera intención del feng shui. El espacio en que su habitante se siente sereno y contento es el mejor feng shui de todos.

Al final, el feng shui es una vieja invitación: "atiende el espacio, y la vida vuelve". No tiene por qué ser una gran mudanza o reforma; puedes empezar con el pequeño acto de despejar tu escritorio hoy y abrir una ventana de par en par una vez. FortuneLeaf presenta el feng shui no como una ley fija de fortuna e infortunio, sino como una actitud de vivir: atender con ternura el lugar donde habitas. Cuando el espacio se aclara, el corazón también se vuelve más ligero.

¿Añadimos un poco más de sabiduría concreta por estancia? El dormitorio es, ante todo, un lugar de descanso, así que reducir los aparatos electrónicos en la cabecera y colocar la cama donde la puerta sea visible pero no se enfrente de lleno profundiza la sensación de seguridad. Se cree que un espejo grande frente a la cama perturba el sueño, por lo que la gente lo gira un poco o lo cubre con una tela. La cocina, un espacio que simboliza la abundancia y la salud, conviene mantenerla luminosa y limpia; y donde el fogón que usa fuego y el fregadero que usa agua quedan demasiado juntos, se dice que es bueno suavizar la unión con una pequeña planta o una tabla de cortar de madera. Para la sala se recomienda una disposición redondeada donde la familia pueda reunirse con naturalidad; para un estudio o taller, una ventana con vista despejada y un escritorio ordenado. Sin embargo, bajo todos estos consejos fluye un solo principio: el feng shui que incomoda a una persona por seguir reglas no es buen feng shui. La mejor disposición es siempre el sitio donde quien habita allí se siente más a gusto y sonríe más a menudo.

Abrir la app FortuneLeaf →

Este contenido es de entretenimiento y autorreflexión basado en la tradición y el simbolismo, no un hecho científico.