Mientras el feng shui se refinaba a lo largo de muchas eras, se dividio a grandes rasgos en dos maneras de ver. Una es la escuela de la forma y la otra es la escuela de la brujula. Aun mirando la misma tierra, el matiz de la lectura difiere segun lo que se examina primero y donde se pone el peso; antes que respuestas rivales, conviene entenderlas como dos perspectivas para leer el feng shui.
La escuela de la forma es la corriente que halla terreno favorable observando con la vista los relieves que componen montanas y agua. Examina como una cordillera desciende y reune energia, como un cauce serpentea y abraza un sitio, y si las cumbres del entorno acogen el lugar o lo dispersan. Al comparar la disposicion de las montanas con un dragon y leer su flujo, al estimar el punto donde la energia se asienta, y al ver si los cerros de la izquierda, la derecha y el frente cierran bien el sitio, la escuela de la forma valora ante todo el aspecto y la trama de la tierra. En una palabra, es un feng shui confirmado caminando y mirando con la vista.
La escuela de la brujula, en cambio, antepone el fundamento y el calculo, como el yin y el yang, las cinco fases, la direccion y los signos ciclicos. Para el mismo punto pondera hacia donde se da la espalda y hacia donde se mira, y como esa direccion concuerda con el habitante o el momento, a fin de calcular la fortuna. Para ello usaba una brujula de feng shui que dividia y leia las direcciones con finura, dando peso a discernir el fundamento y el orden que moran en la tierra mas que a la forma externa. Si la escuela de la forma es un feng shui visto con la vista, la de la brujula puede compararse con un feng shui calculado por el fundamento.
Historicamente, el centro de gravedad entre las dos corrientes se desplazo con las epocas, segun se cuenta. De Goryeo a comienzos de Joseon destaco una mirada centrada en examinar directamente los relieves de montanas y rios, mientras que desde mediados de Joseon los metodos de la escuela de la brujula que calculaban direccion y fundamento se difundieron ampliamente y llegaron a usarse junto a aquella. Con todo, es natural entender este cambio no como que un lado expulsara al otro, sino como una ampliacion de los intereses y las herramientas de quienes practicaban el feng shui.
En la practica real las dos ramas se usaban mas a menudo juntas, complementandose, que por separado. Primero se examinaban los relieves de montanas y agua con la escuela de la forma para escoger el punto donde la energia se asienta, y luego, en ese punto elegido, se calculaba una direccion adecuada con la escuela de la brujula. Esta disposicion, hallar el sitio por la forma y fijar la direccion por el fundamento, muestra bien que las dos perspectivas se ramificaron en origen de una sola raiz.
Por eso, antes que declarar de plano cual de las dos escuelas es correcta, recibirlas como dos miradas que leen la misma tierra segun distintos matices es un camino hacia una comprension amplia del feng shui. Solo cuando una vista que valora el aspecto de la naturaleza y una mente que discierne el orden interior se unen se tuvo el feng shui por una vision equilibrada que no se inclina a ningun lado.
Mirar un poco mas de cerca con que veta calculaba en realidad cada rama vuelve aun mas clara la diferencia. La escuela de la forma examina por lo comun cuatro cosas por turno: el dragon, el punto de asiento, los cerros que rodean y el agua. Ve como el dragon, la cordillera que lleva la energia al descender, serpentea y se extiende; estima el punto de asiento, el unico lugar donde esa energia por fin se posa; pondera si los cerros que rodean, los relieves cercanos que cierran y protegen el punto, envuelven bien el sitio; y calcula paso a paso como el agua, el cauce que detiene la energia, gira y se aleja del sitio. Todo esto se apoya en una vista que mira y lee directamente las formas de montanas y agua. La escuela de la brujula, por comparacion, calcula la direccion con una brujula de feng shui sostenida en la mano. En el borde de la brujula van inscritas veinticuatro direcciones que dividen con mas finura los puntos cardinales, de modo que lee en detalle hacia donde da la espalda el sitio y hacia donde mira, y desde que direccion viene y se va el agua, cotejandolo con el fundamento del yin y el yang y las cinco fases para ponderar la fortuna. Para la misma tierra, pues, un lado se acercaba con el pie y la vista, el otro con la brujula y el calculo.