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Panorama del feng shui xuankong: el tiempo sumado a las estrellas voladoras

Dentro del feng shui hay varias escuelas, y entre ellas el feng shui xuankong destaca como un sistema más tridimensional, pues no solo cuenta con el espacio, sino también con el tiempo. El feng shui que solemos imaginar trata condiciones espaciales relativamente fijas: la formación de montañas y aguas, lo bueno o malo de las orientaciones. El feng shui xuankong, en cambio, añade una pregunta más: aun en el mismo punto, ¿no podría cambiar la energía al pasar el tiempo? En este texto, más que tratar a fondo el feng shui xuankong, el propósito es mirar con suavidad su trazo general y su idea, lo justo para decir que tal escuela existe.

El mayor rasgo del feng shui xuankong es un concepto del tiempo que sostiene que la energía de la tierra se desplaza en ciclos fijos. Tradicionalmente, este flujo se llama una era, y se toman unos veinte años como un segmento. Al pasar una era y dar paso a la siguiente, se dice que cambia qué orientación florece y cuál decae. Así, aun para la misma casa, un punto leído como favorable en un periodo puede leerse de otro modo en otro. El espacio se contempla no como una imagen fija, sino como un flujo vivo que cambia de forma lentamente con el tiempo.

En la base de este sistema yace el cuadro de los nueve palacios, que deriva de un viejo diagrama llamado Luoshu. El cuadro de los nueve palacios es un marco que divide un cuadrado en nueve celdas, formado por una celda central y las ocho orientaciones que la rodean. En él toman su lugar los nueve números del uno al nueve, y en el feng shui xuankong cada uno de estos números se ve no como una mera cifra, sino como una estrella con un carácter propio. Y se sostiene que estas estrellas no permanecen en un solo lugar, sino que se mueven de celda en celda según reglas fijas. En el sentido de que las estrellas vuelan, se las llama las estrellas voladoras.

En la práctica, quienes trabajan con el feng shui xuankong examinan juntos el año en que se construyó un edificio o una tumba y su asiento y orientación, es decir, hacia dónde tiene la espalda el edificio y hacia dónde mira. Sobre la base de estos dos datos trazan una especie de plano de disposición llamado placa de estrellas voladoras, dentro del cual varias estrellas se superponen en cada orientación. Leer las combinaciones de estrellas así dispuestas —calibrar qué orientación es favorable para la riqueza y cuál pide cautela, qué asiento puede afectar a la salud o las relaciones— es la labor básica del feng shui xuankong. Aun para casas construidas el mismo año, una orientación distinta produce una placa distinta, de modo que la lectura también difiere de casa en casa.

Hay, sin embargo, un punto que conviene dejar claro aquí. El feng shui xuankong es un sistema sumamente especializado y complejo que exige leer juntas las combinaciones de las varias estrellas situadas en el centro y en las ocho orientaciones. Cuando el carácter de cada estrella, la armonía de las estrellas al encontrarse y, encima, la era del tiempo se superponen, el número de casos crece muchísimo. Por eso es un campo que incluso quienes han acumulado largo estudio y experiencia manejan con cautela, y su totalidad no puede dominarse con un solo texto breve. Lo que el principiante necesita no es memorizar cada regla, sino comprender primero que tal idea y tal marco existen.

Por eso el propósito de este texto es claro. En lugar de recibir el feng shui xuankong como algún veredicto absoluto de fortuna y desgracia, contemplémoslo como una rama del razonamiento minucioso de los antiguos, que buscaban leer el flujo del mundo sumando el tiempo al espacio. El pensamiento de que la tierra, como una persona, cambia de aspecto con las estaciones, y el esfuerzo por dibujar ese cambio en el lenguaje de los números y las orientaciones, son en sí mismos una herencia cultural fascinante. El estudio más hondo puede dejarse a las fuentes especializadas y a la larga práctica, pero para nosotros basta partir de la comprensión de que tal escuela existe y que buscó leer el mundo de este modo.

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Este contenido es de entretenimiento y autorreflexión basado en la tradición y el simbolismo, no un hecho científico.