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MBTI y saju: dos lenguajes para entenderte a ti mismo

Hoy en día es común, incluso al conocerse, preguntar "¿cuál es tu MBTI?". Al mismo tiempo, mucha gente sigue yendo a que le lean el saju. Estos dos, que a primera vista parecen del todo distintos, brotan en realidad del mismo deseo —entender "¿qué clase de persona soy?"— y son dos lenguajes diferentes para ello.

El MBTI es una herramienta de clasificación de la personalidad construida sobre la teoría de tipos psicológicos del psicólogo de inicios del siglo XX Carl Jung. Ordena a las personas en dieciséis tipos combinando cuatro ejes: la dirección de la energía (Extraversión E / Introversión I), el modo de percibir (Sensación S / Intuición N), el modo de juzgar (Pensamiento T / Sentimiento F) y el estilo de vida (Juicio J / Percepción P). Como es autoinformado —respondes preguntas para obtener tu resultado—, el resultado de una misma persona puede cambiar un poco con el tiempo o la circunstancia.

El saju es mucho más antiguo: una tradición oriental que interpreta el año, el mes, el día y la hora de nacimiento mediante los Troncos Celestes y las Ramas Terrestres y el yin-yang y los cinco elementos. Si el MBTI se acerca a la autopercepción —"así me siento ahora"—, el saju se apoya en datos de nacimiento: "la energía en el momento de nacer era así". Por eso el saju difiere en veta del MBTI en que da una lectura solo con la fecha y hora de nacimiento, no con tus respuestas.

Lo interesante es que ninguno es una herramienta para encerrar a una persona en una "caja fija". Ni los dieciséis tipos del MBTI ni las cinco energías del saju pueden describir del todo a alguien. Sea cual sea tu tipo, sea cual sea tu carta, cómo lo vives es al final cosa tuya. Así que encerrarte con "soy I, así que no puedo" o "es mi saju, no hay nada que hacer" va, en ambas herramientas, contra su intención original.

La razón por la que hoy muchos disfrutan del MBTI y el saju juntos es que te iluminan desde ángulos distintos. Si el MBTI muestra "tu manera actual" de percibir el mundo y decidir, el saju habla del "flujo mayor" de tu temperamento innato y de la fortuna a lo largo del tiempo. Poner los dos lenguajes lado a lado ayuda a entenderte en tres dimensiones. FortuneLeaf trata el saju y otras fortunas orientales, pero su espíritu es el mismo que la actitud hacia el MBTI: sea cual sea el resultado, esperamos que lo recibas no como una vara para disgustarte o limitarte, sino como un lenguaje amable que te ayuda a entenderte con más generosidad y a elegir mejor.

La diferencia decisiva entre ambos sistemas está en qué toman como base. El MBTI resume en cuatro letras las preferencias que tú mismo respondiste: la dirección de tu energía, cómo recibes la información, el criterio de tu juicio y tu actitud ante la vida. Es decir, "el yo que el yo actual reporta". El saju, en cambio, lee el bosquejo de tu temperamento innato a partir del momento de nacimiento que no elegiste, los Troncos Celestes y Ramas Terrestres de ese instante. Uno parte del autoconocimiento; el otro, de las coordenadas del nacimiento. Sin embargo, ambos comparten la misma trampa: la tentación de la etiqueta, "total, yo soy así". Decir "no puedo conocer gente porque soy introvertido" o "no funcionará por culpa de mi saju" se vuelve fácilmente una excusa que detiene el autoconocimiento. El uso sano es el contrario. Un tipo es una línea de salida, no de meta; conocer tu valor por defecto te permite practicar con más precisión cómo superarlo. Ambos lenguajes existen no para encerrarte, sino para hacerte más libre.

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Este contenido es de entretenimiento y autorreflexión basado en la tradición y el simbolismo, no un hecho científico.