El saju tiene un ojo que cuenta doce etapas por las que la energía del día de nacimiento (el amo del día) nace, crece, madura, mengua y es concebida de nuevo, igual que una vida humana. Esto se llama las «Doce Etapas de la Vida» (sibi-unseong): Nacimiento (jangsaeng), Baño/juventud (mogyok), Mayoría de edad (gwandae), Plenitud (geollok), Cima (jewang), Declive (soe), Enfermedad (byeong), Muerte (sa), Tumba (myo), Corte (jeol), Concepción (tae) y Crianza (yang): estas doce girando y girando como las estaciones.
Estas doce etapas dicen en qué «estación de energía» está ahora cada pilar de la carta. La energía en los lugares de Plenitud y Cima, por ejemplo, es vigorosa y floreciente, mientras que la de Nacimiento y Crianza es un matiz que crece con suavidad. A la inversa, la energía de Declive, Enfermedad, Muerte, Tumba y Corte es un matiz que se aquieta y se recoge hacia dentro. Quienes leen el saju usan este sentido de estación para calibrar si la energía de una persona está en un tiempo de extenderse hacia fuera o de madurar por dentro.
Pero hay algo que debe notarse. Nombres como «Muerte», «Tumba» y «Corte» suenan aterradores y se confunden fácilmente con algo aciago — y sin embargo no son en absoluto señales de desgracia. Así como el invierno no es una estación menor que la primavera, las etapas que se aquietan y vacían son también tiempos de descanso y preparación que el ciclo necesita por completo. Solo la quietud del Corte, donde una semilla duerme en la tierra, permite que el brote del Nacimiento surja al año siguiente. Ninguna etapa es superior ni inferior a otra.
Así que no hay razón alguna para asustarse porque «Muerte» o «Corte» esté en tu carta. Es solo una tierna señal de que alguna energía tuya está ahora en un tiempo de madurar y descansar hacia dentro en vez de dar un paso hacia fuera. Como siempre hace FortuneLeaf, lo que las Doce Etapas de la Vida ofrecen no es una tabla de rangos que califica la suerte de buena o mala, sino una reflexión suave que te ayuda a sentir en qué estación está tu energía y a alinearte con suavidad con ese flujo, pues así como cada estación es hermosa en su propia porción, cada etapa de energía es preciosa en su propio uso.