El aliento es lo primero que hacemos al nacer, y algo que repetimos decenas de miles de veces al día sin pensarlo. Sin embargo, con solo posar la atención en esta «respiración común» y darle forma a propósito, el matiz del cuerpo y de la mente cambia de un modo sorprendente. A este viejo método de regular en calma la respiración para serenarse se le llama trabajo de respiración o «breathwork». No hacen falta herramientas costosas ni un lugar especial. Aquí mismo, una sola inhalación y exhalación basta.
Veamos algunos matices. La «respiración en caja» —inhala en cuatro tiempos, retén cuatro, exhala cuatro, retén cuatro— devuelve un ritmo cuando la mente está revuelta. La «exhalación prolongada» —inhala en cuatro, exhala despacio en seis u ocho— aprovecha el matiz por el cual la exhalación inclina el cuerpo hacia la calma. La «respiración abdominal», en que el vientre se hincha y se deshincha como un globo, recupera el respirar desde el bajo vientre en lugar de los hombros.
¿Por qué serena la mente el solo hecho de estabilizar la respiración? Respirar es una de las pocas funciones «automáticas» que también podemos guiar conscientemente. Así, cuando tomas el aire lento y largo, el cuerpo lo recibe como una señal de que «ahora es seguro, está bien descansar», y suelta la tensión de forma natural. En vez de esforzarte por sujetar la mente a la fuerza, tomas el suave asa de la respiración y calmas la mente a través del cuerpo.
El modo sabio de disfrutar el breathwork es humilde. No fuerces retenciones largas ni respires tan fuerte que te marees: pasado el punto de comodidad, obra en tu contra. Si sientes mareo o malestar, detente de inmediato y vuelve a tu respiración habitual. El breathwork es solo una herramienta para estabilizarte un momento; si tienes una afección respiratoria o cardíaca, o tu corazón está muy cargado, no te apoyes solo en él, sino examínalo con un profesional. Como siempre hace FortuneLeaf, lo que estas pocas respiraciones ofrecen no es una gran sanación, sino una reflexión suave que te trae de vuelta al aquí y ahora, pues por muy ajetreado que esté el mundo, el lugar de una sola exhalación está siempre dentro de ti.