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Fortuna Oriental

Leer los ojos — la ventana del rostro donde se muestra el corazón

En la fisiognomía los ojos se cuentan los primeros entre los muchos asientos del rostro. Los antiguos apreciaban los ojos tanto como para decir “la fisiognomía es la mitad los ojos,” y llamaban a los ojos el “Órgano de la Inspección” (gamchal-gwan), el asiento que observa el mundo y a la gente. Los ojos son la ventana donde se muestra el corazón, así que por mucho que se componga la expresión, solo la luz de los ojos se tenía por reflejo callado del espíritu y la naturaleza de una persona. Así, al leer los ojos, se lee primero la energía guardada en ellos —la luz de los ojos— antes que su forma.

La luz de los ojos se ve como señal de la fuerza espiritual y la energía de una persona. Ojos claros, hondos y estables se toman como uno luminoso de corazón, agudo de mente y firme de resolución; a la inversa, ojos nublados o que vacilan a menudo se leen como señal de que el corazón está ahora turbado o la energía hundida. Mas esto no está fijado —con buen descanso y un corazón sereno la luz de los ojos vuelve a aclararse, así que la luz de los ojos del día es también un espejo de la condición presente.

El tamaño y la forma de los ojos se miran también. Ojos grandes y abiertos se ven como uno rico en sentir, luminoso en expresión y lleno de calidez; ojos pequeños y estrechos se leen como un temperamento hondo y prudente con aguda observación. En vez de que uno sea mejor, cada cual es solo su grano —ojos grandes tienen la calidez de ojos grandes, ojos pequeños la hondura de ojos pequeños. Comisuras externas que se elevan un poco se tenían por dar una impresión firme y animosa; que caen suavemente, una apacible y tierna.

Las partes finas de los ojos guardan también muchos relatos. Cuando el iris y lo blanco se dividen con nitidez y lo blanco es claro, la naturaleza se ve recta y sana; una línea del ojo larga y abierta se lee como una amplia medida de corazón. Que haya pliegue o no, no es bueno ni malo, sino que solo hace un grano distinto de impresión y sentir; la carne carnosa bajo el ojo (wajam) se veía con cariño como símbolo de afecto, fortuna en los hijos y vitalidad. Así los ojos, dividiendo luz y tamaño, forma y parte fina, reflejan en silencio el corazón de una persona.

Mas el principio más importante en la fisiognomía es que los ojos nunca se juzgan solos. Por finos que sean los ojos, si la nariz y la boca, la frente y el mentón no están en armonía, esa energía apenas se muestra plena; y a la inversa, aun si los ojos son algo escasos, cuando todo el rostro está equilibrado, esa carencia se llena con facilidad. Los ojos alcanzan su pleno sentido solo cuando se mezclan con las demás partes dentro del único paisaje de un rostro.

Mas lo que no hay que olvidar es que la forma de los ojos no clava ni fija el destino de una persona. Un rostro se hace mientras el tiempo vivido y el corazón se apilan en capas sobre el hueso con que se nace, y la luz de los ojos en especial cambia momento a momento con el estado del corazón. Ten un corazón claro y cálido, y la luz de los ojos toma ese matiz. Así, leer un rostro es menos confirmar una fortuna fija que alzar un espejo que refleja quién eres ahora.

Aquí está la razón de FortuneLeaf para presentar la lectura de los ojos — no para alinear a la gente por si los ojos son grandes o pequeños, cómo corre la línea del ojo, sino para ayudarte a comprender, con claridad y ternura, la energía guardada en esta ventana donde se muestra el corazón. Pues los muchos asientos de un rostro no son un destino endurecido, sino un paisaje vivo que la expresión y el corazón de hoy remodelan, un poco de nuevo, cada día.

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Este contenido es de entretenimiento y autorreflexión basado en la tradición y el simbolismo, no un hecho científico.