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Fortuna Oriental

Leer la boca — la puerta por donde entran y salen riqueza, palabras y afecto

En la fisiognomía la boca es el más atareado de los muchos asientos del rostro. Comer, hablar, reír, besar — todo el ir y venir de la vida pasa por esta pequeña puerta. Así los antiguos llamaban a la boca el “Órgano de Ingresos y Egresos” (chulnap-gwan), una puerta por donde entran y salen riqueza y palabras, comida y afecto, y al leer un rostro por el fluir de la edad, la veían en general como reflejo de la fortuna de los años tardíos, pasados los sesenta. Que al leer la boca se lea a la vez la fortuna de comida y riqueza de una persona, su elocuencia y su afecto, es por esto.

Primero, el tamaño de la boca se ve como señal del receptáculo del corazón y de la ambición. Una boca adecuadamente grande y firmemente cerrada se tomaba como de gran temple y empuje, generosa también en el gasto; a la inversa una boca pequeña se ve como un temperamento delicado y cuidadoso — mas esto se lee como firme ahorro o prudencia, así que no es cosa de dividir con prisa grande y pequeño en mejor y peor. Lo que importa no es el tamaño en sí, sino cuán firme y fuerte se asienta la boca.

El grosor y la forma de los labios se miran también. Labios adecuadamente carnosos y lustrosos se ven como de mucha calidez y afecto, con favor por la gente; labio superior e inferior que se juntan en equilibrio se leen como corazón y expresión en armonía. Labios demasiado finos pueden ser intelectuales y firmes de palabra mostrando menos afecto por fuera; demasiado gruesos pueden inclinarse a la emoción tanto como su afecto corre hondo. De cualquier modo no es defecto sino el temperamento de cada uno, así que comprender su grano viene primero.

La dirección de las comisuras de la boca se pensaba que mecía la impresión y la fortuna en especial. Una boca cuyas comisuras se elevan suavemente hacia arriba da una impresión cálida, siempre sonriente, y se veía que atraía gente y fortuna; comisuras caídas, que parecen llenas de preocupación, se leían como un consejo de mantener el corazón luminoso. Curiosamente, las comisuras son la parte más mecida por las expresiones que llevamos, así que la boca de quien sonríe a menudo llega de veras, con los años, a llevar un grano suavemente elevado.

Mas el principio más importante en la fisiognomía es que la boca nunca se juzga sola. Por fina que sea la boca, si la nariz y los ojos, la frente y el mentón no están en armonía, esa fortuna apenas se muestra plena; y a la inversa, aun si la boca es algo escasa, cuando todo el rostro está equilibrado, esa carencia se llena con facilidad. La boca alcanza su pleno sentido solo cuando se mezcla con las demás partes dentro del único paisaje de un rostro.

Mas lo que no hay que olvidar es que la forma de la boca no clava ni fija el destino de una persona. Un rostro se hace mientras el tiempo vivido y el corazón se apilan en capas sobre el hueso con que se nace, y las expresiones que a menudo se llevan y la postura ante la vida desplazan poco a poco su grano a lo largo de muchos años. La boca en especial es el asiento más mecido por la expresión, así que es también una parte donde uno puede cultivar esa fortuna con palabras amables y sonrisas frecuentes. Así, leer un rostro es menos confirmar una fortuna fija que alzar un espejo que refleja quién eres ahora.

Aquí está la razón de FortuneLeaf para presentar la lectura de la boca — no para alinear a la gente por si la boca es grande o pequeña, si hay fortuna o no, sino para ayudarte a comprender, con claridad y ternura, la energía guardada en esta puerta por donde entran y salen palabras y afecto. Pues los muchos asientos de un rostro no son un destino endurecido, sino un paisaje vivo que la expresión y el corazón de hoy remodelan, un poco de nuevo, cada día.

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Este contenido es de entretenimiento y autorreflexión basado en la tradición y el simbolismo, no un hecho científico.